domingo, 21 de diciembre de 2014

RONDAS Y PARRANDAS EN TIEMPOS DE NAVIDAD / AÑO NUEVO






















RONDAS Y PARRANDAS EN TIEMPOS DE NAVIDAD/ AÑO NUEVO.
-¡Que lo baile, que lo baile, que lo baile!...
Para empezar la ronda
Como se debe
Santas y buenas noches
Tengan ustedes.

La música tiene el don de acercar a las personas. Pero también sirve para hacer rabiar, pongamos el caso.
Y si un grupo de niños al salir de la escuela estaba en las inmediaciones de una casa cantando: ¡Que llueva que llueva! No era raro que algún gracioso dijera: ¡Tener cuidado  que pueden “mear los angelitos” o caer algunos “cagajones”! Se respondía quizás sacándole la lengua o cantándole una canción alusiva:¡Que lo baile, que lo baile, que lo baile! Que lo baile todo el mundo, con el perro de Facundo, con el gato de la Inés-(…)
A nadie gustaba que lo llamaran Facundo y le hicieran bailar. Con que más valía no meterse en camisa de once varas y menos si por  medio había niños tan resabiaos y “alcahuetes”.
Y como era época de matanzas y para que no estorbaran se les preparaba un buen zambulerio en la cuadra de la casa con una soga, una manta y van que chutan.  ¿Nos dejais montar?-  preguntaban los que pasaban. Si la respuesta era negativa ya se sabía que para vengarse  podía caer un “sahumerio” nocturno. El sahumerio tenía por finalidad esparcir un humo bastante desagradable, condimentado a base de sobrantes de pezuñas de caballos envueltos en una latilla con brasas.
Y llegaba el domingo. Las misas se decían en latín; el cura daba la espalda a los fieles.”¡Dominus vobiscum! Et cum espíritu tu tuo. En la iglesia hacía un frío que se las pelaba y como Don Saturnino a veces se pasaba en los sermones, se aprovechaba el momento para estirar los pies o echar un cigarrillo fuera de la iglesia. Las catequesis con la Tía Triz, la minerva, el ir a besar al Niño cantando "el chiquirriquitín", el sello en la mano para poder ir al cine por la tarde, llenaban los huecos de la mañana de unos domingos tremendamente fríos que tenían sus recompensas visitando después con los amigos los bares de Marcial, Gabi, Jacinto que se esmeraban poniendo cacahuetes para tener contenta a la clientela. Por la tarde la copita de aguardiente de Marcos desintoxicaba de los malos virus, el vino del Colorao ennegrecía los labios y el Porru era un buen momento para con la penúltima copa formar el grupo que iba a ir cantando de parranda por las calles.
A la fuente va a por agua
Y un galán me la entretiene
Aquí la estoy esperando
A ver si viene o no viene.
La oscuridad de las calles al anochecer se iluminaba con el vinillo que hacían gala los componentes de los diferentes grupos que cogidos del hombro  pasaban cantando y rondando a sus novias. Tirando algún "cubete" de vez en cuando,.. Y se cantaba de todo: “A mi me gusta lo blanco. Viva lo blanco. Muera lo negro (…)” Clavelitos, clavelitos de mi corazón”. Pero mira como beben, los peces en el río”. La campanera.”Maria Manuela me escuchas…”La cabra, la cabra,.. La Tarara si, la tarara no. “Una tarde florida de mayo, cogí mi caballo…” “A mi me gusta el pin, piribín, pin, pin,” Me están haciendo un vestido Manuel,..” Y ¡Ojito! No sabíamos el  por qué La Pelona estaba prohibido. Sin embargo Al Niño, al Niño Manuel no ocasionaba problemas.
Si la ronda la hacían los quintos estos procuraban llevar un viejo tamboril, una lata de pinturas y un gorro africano con una borlita sobre la frente “Las madres son las que lloran y las novias no lo sienten, se quedan cuatro chavales, que con ellas se divierten”.
Los escancianos que eran los mozos, que habían dejado de ser mozos porque se habían casado en el año, también tenían sus días de salidas, visitas y alegres pasacalles. Unos con castañuelas, otros con sartenes, la botella de anís y una llave; el tamborilero para oficializar el acto y canta que te canta por las calles del pueblo mientras visitaban autoridades, amistades,…Se pasaba un rato agradable con ellos, mientras algunos miraban tímidamente al médico porque sabían que el encargo ya estaba de camino.
Los chiquillos también hacían competiciones en esos días sin escuela siendo muy emocionantes las carreras de aros hasta el Alto Las Eras o el cuartel de la Guardia Civil, tan emocionantes como las carreras de San Silvestre que realizan en nuestros días. Y entre los juegos eran tiempos de la chirumba, el pión, el correr a pillar por las diferentes calles y el saltar a la comba con el “que lo baile, que lo baile, que lo baile”.

Las nevadas estaban a la orden del día y los pelotazos de nieve ocasionaban el “daile en juro”para que el amigo o la chiquilla que venía con sus cántaros de la fuente se escondiera y no saliera del portal de su casa.


















































































































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