viernes, 20 de marzo de 2015

CARMEN REQUEJO- LA BORDADORA AL AIRE LIBRE DEL SOLANO







































CARMEN REQUEJO -LA BORDADORA AL AIRE LIBRE DEL SOLANO

Hemos sentido mucho la muerte de Carmen Requejo, esposa de José Pena, con los que nos unía una buena  amistad. Igualmente con su hermano Félix, casado con Dolores con  ellos también compartimos agradables momentos en Ávila.  
Fue con José María, con el que la amistad se hizo más cercana, excursiones, visitas, paseos, salidas  por pueblos para después hacer  actividades literarias y sobre todo de agradables tiempos de compañía, mientras duró, en La Alberca, su larga enfermedad.
Jopero, así firmaba sus artículos el marido de Carmen, realizó una gran labor como secretario en el Ayuntamiento de La Alberca, fue un entusiasta actor local del Solano y del teatro, y corresponsal durante cierto tiempo del periódico “El Adelanto” de Salamanca.
A Pena le unía con nosotros esa inquietud  de preocuparse por la vida local  albercana. Nos dolía en aquellos difíciles años de la emigración el destino que podrían tener sus tradiciones y especial arquitectura.  Se encargó de animar aquellas reuniones de verano que tenían como finalidad impulsar un poquito más a nuestro pueblo, y  a las que recuerdo que también asistían Pedro Becerro y Vicente Calama. Por su gran labor el Ayuntamiento le otorgó el nombre de una calle.
Carmen que había nacido en Herguijuela de la Sierra, pueblo siempre muy hermanado con La Alberca, se aficionó de muy joven a realizar las actividades de bordado que, por aquella época, dada ya la edad avanzada de sus más conocidas representantes, empezaba a decaer.
Los libros de Don Lorenzo González Iglesias, las actividades de Don Mauricio en el Casetón, también con Elisa la mujer de Eliseo y de  Goya, Pilar -y de tantas personas más que es imposible mencionar a todas- y el impulso y reconocimiento que estaba dando  La Asociación de Amigos de La Alberca movieron a esta generación de personas a que se interesaran más por estas actividades de bordado que habían sido tan características y propias de nuestro pueblo.
Apenas estaban comercializadas, se hacían para reunirse con otras personas o para tener  la satisfacción  personal de haber sido realizadas por ellas mismas, con la finalidad de adornar  y mostrarlas cuando fuera  preciso. Colchas, cortinas, pañitos, manteles, centros de mesa,…
Carmen tenía además otra inquietud y la consiguió con gran éxito, aplicar en la artesanía  los principales y diferentes dibujos que se emplean para el bordado. Y así dibujaba y pintaba,  e iba introduciendo a sus hijos, haciendo tazas, platitos, jarritas de cerámica,… para  diferentes usos y adornos. Se había convertido en una gran emprendedora con sus tiendas. Sus conocimientos y experiencias también las aplicó dando clases  en Salamanca durante el curso. Fruto de las cuales surgió  su libro “Bordado de la Sierra de Francia”  que hizo  con su hija Isabel Pena,  que merece  la atención de aquellos  que se interesen por este tipo de actividades.
Con Carmen se ha perdido una de las mejores bordadoras de estos últimos años. La figura más característica del Solano, siempre sentada a la puerta de su tienda y cosiendo, costumbre muy albercana. Y si algún curioso o turista se acercaba a ella  no le importaba parar su trabajo y explicarles todo el proceso y realización de tan típico y singular bordado.
Esperemos que esta gran dedicación  y recuerdo de Carmen sirva de impulso para que personas más jóvenes continúen  aficionándose  a estas actividades tan antiguas y originales del bordado;  y también,  visitando su tienda, de tener  un agradable recuerdo de la hoy ya típica artesanía albercana. Que en paz descanse.




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