lunes, 6 de abril de 2015

EL AÑO EN QUE JESÚS RESUCITÓ ANTES DE LAS DOCE




























 EL AÑO EN QUE JESÚS RESUCITÓ ANTES DE LAS DOCE
“Cuando las doce campanadas suenan en el reloj de la iglesia, la Virgen es descubierta quitándole el manto negro y se produce el Encuentro en medio de la Plaza”
Estas son las palabras con las que Rosa Gómez nos describe los actos de la resurrección que han tenido lugar en La Alberca en el presente año de 2015. Acompaña a su relato, magníficas fotografías y excelente descripción.
De pronto, al leer tal noticia me hizo recordar aquella poesía de Federico García Lorca:
“Eran las cinco, las cinco en punto de la tarde..(…) Pero no, en este caso eran las doce, las doce en punto de la noche cuando suenan 12 campanadas en el reloj de la torre.
Y la verdad, aquí es donde empiezan a divagar un poquillo nuestros pensamientos, que con esto de los cambios de horarios cuando un sábado son las diez, al sábado siguiente ya son las once; es decir, todo un lío. Unos años resucitará Jesús a una hora y otros…
Nos suponemos que el gobierno lo tendrá bien estudiado para que no produzca malestar, ni desavenencias históricas. Canarias en estos casos siempre marcha a su bola.
Bien, pues lo que vamos a relatar seguramente recordarán los más viejos del lugar en el año en que sucedió. Por mi parte lo pongo sobre…la década de los cincuenta, a mil novecientos sesenta.
Y el hecho sucedió así. Plaza Mayor de La Alberca, se aproximan las doce de la noche y todo el mundo permanece entre los soportales, esperando que den las doce y se produzca el ansiado Encuentro. El momento es de máximo silencio y recogimiento.
Pero…, he aquí que antes de tiempo se escapa un cohete desde una esquina, acto seguido, toda la cohetería que estaba pendiente de ser encendida salta por su vuelos…Mas, no se produce el correspondiente ¡ Hosanna, Jesús ha resucitado!
Sino que Don Saturnino, dirigiéndose al centro de la Plaza con su clásica campanilla, hace medio callar, al numerosísimo personal que allí se congregaba.
¡Qué no, que faltan diez minutos! Y el silencio se hizo de nuevo en toda la Plaza. Había habido un error y era preciso esperar. ¿Qué había pasado? O que el reloj de la torre andaba mal, cosa por entonces corriente. O que alguien le había encendido el cohete que llevaba el vecino. O que lo había hecho aposta.
El caso es que todo se disparó cuando faltaban diez minutos –cohetes, campanas, vítores,…- y hubo que repetir la singular ceremonia.
¡Hosanna, hosanna, decía después Don Saturnino! Y lo que Don Saturnino decía iba a misa, porque  ¡Hosanna, hosanna repetía el sacristán! Y los demás todos muy contentos seguimos camino de la iglesia comentando por lo bajini el gracioso acontecimiento que alegraba a los que daban bromas, por aquella época,
Y un hecho también significativo es que como había menos luz en la Plaza como en las esquinas -la luna hacía buenamente lo que podía...-, se podía coger un poquito la mano a la chavalilla que te gustaba o al menos darlas un pequeñito empujón, que provocaba las correspondientes sonrisas. Había más recogi-miento.
Y después ¡qué emoción! ¡ Cómo sonaba el himno nacional con el sacristán! Ni ahora con la “roja”alegra tanto.La entrada en el templo era triunfal, pese a que tres o cuatro chavales se subieran encima del fuelle para que cogiera más fuerza y enfadara al sacristán.... Y así, seguía con sus sones, traqueteos y los demás bisbiseando por lo bajo eso de: “Alzar los brazos hijos con tal devoción…que vuelva resurgir…”
Casos anecdóticos de un pueblo que vivía con alegría, trabajaba duramente, se bebía puro tintorro donde el Colorao; buen bacalao donde la Pilata. Marchena, el señor Honorio; y la carne del Pelujo, la “Picadura” o celtas cortos del Señor Domingo “Mecú”,o de la Felipa; Y había que "encetar"  el hornazo con los bailes sueltos y  “agarraos”“ de Chagüe, Guindilla,…
"El Pendón",banderín y "el pendón" aportación monetaria ,estaban al caer...¡al día siguiente!

¡Aquellas sí que eran las mejores resurrecciones de nuestra vida! Sin despreciar las actuales  que tan bien nos describe Rosa Gómez y que son únicas. Y turísticamente hablando Monumentales en este setenta  y cinco año de gracia.





































1 comentario:

Martin Cilleros dijo...

Buena muy buena narración,Isidro Barcala,creo que la has adornado de la mejor forma posible,las fotos de Rosa Gomez