lunes, 29 de junio de 2009

RINCONES DE LA ALBERCA (y V I I I )Del ¡toma jeroma! a nuestros días




















































RINCONES DE LA ALBERCA (y V I I I )Del¡ toma Jeroma! A nuestros días

Viejos y entrañables rincones de La Alberca. El tiempo ha cambiado la bombilla por el reluciente farol, la vieja cuadra por la tienda de recuerdos,…Pero sus poyos de piedra siguen estando igual que sus renovados caserones que en momentos determinados traen a la memoria, en esos días en que sus vecinos se sientan con regusto africano, las costumbres y tradiciones de siempre.
Y surge la voz cantarina del pasado, la charla animada, la hoguera del día San Juan, el convite del bautizo, el paso del “gurrino” de San Antón, la plegaria de las Animas,…
Y los muchachos… en las salientes esquinas de los rincones “cuquean” como hicieron siempre el paso alegre y desenvuelto de la hermosa quinceañera albercana. Y ladra un perro cuando estalla un “cubete”. Corren las noticias de ventana a ventana. Y el rincón, el viejo y entrañable rincón recobra vida, ritmo. Al mismo tiempo que un joven suizo con ascendencia albercana cierra su portátil y se pone a vocear con su grupo de mozos-amigos: “¡mucho, cartucho!”,”Jeroma…, castillo de goma!” y cantan agarrados del hombro: “Gerardito, Gerardito/ vámonos para el Casar/ que los mozos de La Alberca/ nos han querido pegar/…
Viejos , típicos, y entrañables rincones de La Alberca. Que siempre tendrán en la memoria el Rincón de las Espeñitas, de la Balsá, del barrio Nuevo, del Solano, del Castillo, de la Barrera, de la esquina de la Fuente Canal,…

RINCONES DE LA ALBERCA (V I I )La mortecina bombilla- Pop- art- Collages














































RINCONES DE LA ALBERCA (V I I ) La mortecina bombilla

Luces. Sombras. Y vivísimos claroscuros. Entrantes de luna llena que ofrecían misteriosos cuadros costumbristas. Apenas se abría un portón y surgían resplandores blanquecinos de un candil de carburo, de un foco luminoso que descubría las faenas de cuidado y cría de ganados.

Si se escuchaba el bajar por unas escaleras, aparecía alguien al instante que se acompañaba con un farol de variedad de colores. Mientras que en lo alto de una esquina una mortecina bombilla animaba el vuelo juguetón de insectos y mariposillas

La salida había sido para llamar al señor Cura que acompañado de un monaguillo y el toque misterioso de una campanilla va a dar la extremaunción a una de las personas de nuestro entrañable rincón. En un momento los hombres se han puesto sus amplias capas negras y las mujeres sus largos mantones con los que cubren también la cabeza., con cirios encendidos permanecen a ambos lados de la calle susurrando la oración. Un fuerte olor a cera se extiende por todo el ambiente y en silencio, en profundo silencio, permanecerá el rincón hasta que salte el largo toque de las campanas.
Y siguiendo recordando otro rincón, un poquito más abajo de la Calle del Tablado nos viene a la memoria la señora Cantora, su marido Félix ¡qué buen cazador!, su hijo José que nunca faltaba en las danzas y la Tía Minica con la alegría de su hijo Pedro, que en la Loa, en las comedias o en los actos de la iglesia sabía bien entregarse. Es preciso mencionar a la Señora Miníca encantaba a los niños con la gran cantidad de historias y cuentos que se sabía y si había que ponerse a cantar, o tocar con una llave una sartén lo hacía como pocos del lugar.

RINCONES DE LA ALBERCA (V I ) Vida en común- Pop-art-Collages











































RINCONES DE LA ALBERCA ( V I ) Vida en común

Rincones. Viejos rincones albercanos que los vecinos barrían trozo a trozo, piedra a piedra, a primeras horas de la mañana.

En esta esquina tocaba su bocina el alguacil. Al lado de ese atrevido saliente de edificio la mujer de las ánimas recitaba su salmodia.

El poyo del fondo estaba reservado para sus vecinas que cosían en grupo por la tarde, hacían punto, bordaban, leían en alto la carta del hijo que estaba en la mili, cuchicheaban y si en un momento determinado la campana de la torre daba una mala noticia todas en común rezaban un padrenuestro.
Y un hondo y sentido ¡ay Dios! daba paso al bullicioso corretear de los niños que jugaban a esconderse, a la chirumba, al “pión”,…

Rincones. Viejos y entrañables rincones en los que no había secretos. Se compartía en grupo. Y si se perdía una gallina, dejaban de coser todas las mujeres del grupo y se repartían el trabajo de saltar paredes, buscar por huertas y callejas y llamar a las perdidas con su peculiar “pi, pi,pi…”, “pira, pira, pira…”
¡Cómo no recordar el rincón de la Calle del Tablado! Con la Inés, la Maína, Dolores la Estoca, Zacarías, La Dorita, Juan Manuel, la señora Juana madre de Poly y de Juanito, el telar del señor Miguel, Martín el Zapatero y su sobrino Juan Mari,… y las incorporaciones (por estar al lado) de La Ramoni, con Isidoro, la señora Jesús, la señora Claudia, la Petri , Vicente el herrero,…

RINCONES DE LA ALBERCA -V- HISTORIAS

























































RINCONES DE LA ALBERCA ( V ) HISTORIAS

Al rincón llegan las lentas campanadas del reloj de la torre, el toque de la oración, el bullicioso voltear de la campanina; el cohete de la plaza que anuncia boda y el rincón se anima en un determinado momento:”¡ ha llegado el afilador…!; “ se arreglan pucheros,candiles,…”,…

Lluvia. Humo. Viento. Sol. Granito. Madera de castaño,…

Al atardecer… la cagaluta de la cabra, la plasta de la vaca o el cagajón del mulo dejarán su momentáneo recuerdo ( cada vez ya menos). Pues en un tiempo pasado se recogían los excrementos de los animales envueltos en la capa de hojas que sus gentes echaban unas veces delante del portón de las cuadras y a menudo dentro de ellas, siendo el preciado abono orgánico de los empobrecidos campos de cultivo. De “Leras”, del Hoyo, de las Datas, de las Matancias,…
Y las historias surgían en torno al bote de carburo que se había puesto en tal casa en los días de matanza o en el altarcillo que había que poner el día del Corpus, las mujeres que se escondían haciendo guardia detrás de las sabanas de bordados, el perro que ladraba, o la vaca que se escapaba al llegar la procesión,…

RINCONES DE LA ALBERCA (I V) El paso del tiempo- Pop-Art- Collages-

RINCONES DE La ALBERCA –( I V ) El paso del tiempo

Rincones. Viejos rincones, intactos, inmóviles, reformados; cuyos muros, tramones tejados, portillos,…al ser retocados vuelven apenas se asientan a descansar en su principal punto de apoyo, a encajar en el conjunto.
Rincones. Viejos y entrañables rincones de La Alberca. Rincones de un pasado siempre presente.
La lluvia…hincha la madera de castaño. Para que no se deteriore es preciso proteger el entramado, revestir parte de las fachadas con tablas horizontale que dan al edificio un aspecto especial y único
El humo de la lumbre de suelo… ennegrece la teja, el poste de madera. Se cuela por sus ínfimos resquicios del tejado, seca la castaña. Dibuja juguetones rayos de sol que azulean la suave cortina que se resbala por las fachadas de sus vetustos caserones.
El viento…se encarga de remover la hoja seca que queda por el suelo, de portear la ventana del” sobrao” que no cierra, de hacer chirriar los goznes de los portones que el uso desajusta. De crear historias, leyendas de Jareros, Juítas asustadizos, de acurrucar el vaivén de los toques de campanas con los fuertes aguaceros que vienen de la Peña de Francia,…

RINCONES DE LA ALBERCA (IV )El paso del tiempo -Pop-Art- Collages

















































RINCONES DE LA ALBERCA ( I I I ) Vida

Rincones. Angostos rincones que conocieron el paso angustioso de las primeras camionetas cargadas de paja; el oficio de los cesteros, banasteros, colchoneras, el cortar “millos” con la hoz entremetida en la madera del portón, el crujiente secar de los “frejones” extendidos en telas al ras del suelo, el continuo picotear de las gallinas y el escandaloso ladrido del perrito vecinero.
La carga del mulo a veces ocupaba el trozo del vecino pero acabada la faena se barría y dejaba en perfecto estado.

Cada edificio tiene adosados a su fachada uno o varios poyos de piedra, para sentarse y también para subirse a las caballerías cuando al montar no se llega. Llama la atención lo cómodos que son estos poyos y lo bien que están adaptados al lugar, unos son pequeños como para personas individualistas y otros grandes y familiares para compartir charla y momento.

RINCONES DE LA ALBERCA ( I I I )Vida -Pop-art, Collages-



















































RINCONES DE LA ALBERCA ( I I I ) Vida

Rincones. Angostos rincones que conocieron el paso angustioso de las primeras camionetas cargadas de paja; el oficio de los cesteros, banasteros, colchoneras, el cortar “millos” con la hoz entremetida en la madera del portón, el crujiente secar de los “frejones” extendidos en telas al ras del suelo, el continuo picotear de las gallinas y el escandaloso ladrido del perrito vecinero.
La carga del mulo a veces ocupaba el trozo del vecino pero acabada la faena se barría y dejaba en perfecto estado.

Cada edificio tiene adosados a su fachada uno o varios poyos de piedra, para sentarse y también para subirse a las caballerías cuando al montar no se llega. Llama la atención lo cómodos que son estos poyos y lo bien que están adaptados al lugar, unos son pequeños como para personas individualistas y otros grandes y familiares para compartir charla y momento.