VALENTÍN YA ESTÁ EN LA GLORIA
Le
conocí siendo yo niño, cuando bajaba a La Alberca a ver a sus padres. Vestido
de fraile dominico. Y me extrañaba no conocer su situación pues era lego, pero
tan dominico como pudiera ser el mejor fraile dominicano. Como mis amigos
Pablo, que en paz descanse, Cosme, Jose Antonio,… Sus padres, el señor Isac y
María Jesús su madre fueron excelentes vecinos nuestros. Me encantaba escuchar
las historias que contaba la señora
Jesús, de sus tiempos que pasaban en la Peña de Francia cuidando en años difíciles
el Convento, la Iglesia, la Hospedería,…Como la del niño que se cayó del Salto
del Niño, atrevido barracón del Risco y no le pasó nada. “Le llevamos donde tu
padre y estaba perfecto”. O el ver en la Fuente Buitrera brillar los ojos de
los lobos, como si fueran los faroles que ellos tenían que llevar por esos tortuosos
y oscuros caminos y que se podrían equivocar con su cercana presencia.
Valentín
dejó de ser lego, se fue a La Alberca y se casó con una bella turrunera albercana.
En
La Alberca siempre estaba dedicado a labores y entregas de la Iglesia
albercana. Igual hacía de animero, como tocaba las campanas con un conocimiento
especial o acompañaba al sacerdote en las labores que le encargaran. Como su
madre el heredó esa espacial forma de contar casos, historias o leyendas que conocía, que había vivido y que
sabía transmitir con espacial entudiasmo.
Hoy entrar en la Iglesia es seguir viéndole siempre
por allí como su segura presencia en el cielo, acompañando a su Virgen preferida.
Nuestra Señora la Virgen de Peña de Francia.



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