martes, 8 de octubre de 2013
domingo, 6 de octubre de 2013
VIVA ENCICLOPEDIA DE SONIDOS
VIVA ENCICLOPEDIA DE SONIDOS
En los duros años de la emigración a San Antón apenas se le festejaba, empezaba a dominar San Cristóbal y quienes tenían coches y camionetas daban la vuelta a la iglesia recibiendo la bendición y llenando de humo el Solano.
Menos mal que con el tiempo ganó San Antón y hoy preside un lateral de la iglesia dicho cerdito y no un chebrolet de aquella época.
Con aquellos conductores de camiones y ayudantes tan hábiles como: Alonso, Cecilio, Morriña, Rompetechos, Jesule,...Y perdonen, si alguno más no recordamos
Lo que si extrañaba es que se diera un bando recordando que era festivo el santo que según decían los entendidos se había ido a trabajar a Alemania.
Las abuelas se quedaban con los niños y estos se lo pasaban en grande –“¡daile, daile!”- quien tenga un buen oído que descifre todo ese fondo de sonidos que eran un auténtico vivero en las calles albercanas.
A quien a su padre le había comprado un camión; el ir a pagar las cabras al ayuntamiento,...
Y el burro ¿Cómo iba a faltar el clásico rebuzno?, el toque de las campanas, y el “yo te lo daré...” Auténticas y vivas expresiones del vivir, sentir y expresarse de un pueblo de Castilla que empezaba a ser famoso por sus películas, reportajes en revistas, en los cines y televisiones.
Y que se paralizaba en las tardes que toreaba el Cordobés o jugaba el Real Madrid, eran auténticas peñas de seguidores los bares de Marcial, Gabi y Jacinto.
AGRADABLES SOBRENOMBRES Y NOMBRAMIENTOS
AGRADABLES SOBRENOMBRES Y NOMBRAMIENTOS –I I -
Estábamos sentados en el atrio de la ermita de San Antonio y nos alegró ver allí y saludar a Pedro. Pedro es una persona, pese a su edad ya mayor, bastante afable y abierta. Y le va como a nosotros “el de”, es decir, el del señor Manuel Calentino.
El tío y la tía es una denominación que se empleaba mucho en los pueblos de Salamanca. No indica parentesco, sino era una forma de llamar a las personas mayores. Hoy se va dejando ya de utilizar pero en La Alberca era muy corriente decir :“ el tío Román”, “el tío Adrián”, “la tía Dolores”, “la tía María la de Pale”.
Nos extrañó en una ocasión leer en un relato como el escritor al hablar del teatro en La Alberca decía “ el tío Moisés”, sería sin duda alguna por respeto. Porque sin embargo a Pedro, el hijo del señor Calentino, como a Moisés, el marido de Francisca, a ninguno de los dos les va bien por su especial sencillez y naturalidad la denominación de tío.
La tía, era la Tía Triz –válganos la redundancia- al ser una persona con un aire de seriedad, de respeto, de extraordinaria memoria y conocimientos tanto de la Biblia como de los bordados. Tío era el señor Juanela, un buen alcalde que tuvo La Alberca, y se distinguía por su seriedad, buen hacer y aguda inteligencia.
Sin embargo a nuestro amigo el del Museo no le pega lo de tío –aunque él, haya tenido muchos- El museo de Satur Juanela es un lugar agradable para conocer cómo eran las antiguas casas de La Alberca, con sus faenas, costumbres, tradiciones.
Y Satur, como Pedro, como Moisés,... personas que bien les va lo de señor, amigo, paisano... pero no les va en absoluto lo de “tíos”. Son unos ejemplos para distinguir tal denominación. También hay personas que no les va mal sus especiales nombramientos o apodos, si queréis.
Andrés cuando era pequeño hacía los recados “de todo el mundo” en un minuto, el mismo lo decía y el mismo se sobre nombró.
El Peque, seguro que no era el mayor de los hermanos.
El Millonario, si le tocó la lotería no le venía mal la denominación que cualquiera como él quisiéramos tener. Bonanza, se quedó con el nombre de la serie que él nombraba mucho.
La Chata, el Chiqui, Mister, Manolín, Mogarrala,..
Todos estos nombres, sobrenombres y denominaciones no son ofensivos y por tanto no tienen que molestar a nadie.
Lo que si nos agrada a todos es escuchar –aunque sea de los tiempos del “patacón”- el paso de los caballos sobre el duro empedrado de las calles.
Bien cuando salían por la mañana camino de los huertos con una vaca delante o una oveja cogida al lado, avivando el paso con un sonido alegre y vivaracho.
Al regresar por la tarde, distinguiréis que el paso es más lento y cansino.
El gallo es una buena señal de amanecer de las mañanitas albercanas.
El toque de las campanas era a mano, sentido.
A un niño se le pierde una peseta y nos muestra su simpático tonillo albercano, -que su padre y su madre aunque estuvieran trabajando en “Paris” seguro que tampoco habrían perdido, por mucho que digan “chambra”,habitación españolizada.
El reloj de la torre da la hora lento, quedo y sin embargo te muestra ¡qué pronto se pasa el tiempo!
¿A quién no le gusta escuchar y recordar estos sonidos?
Parece que nos estamos adentrando en el alma del mismo pueblo y que volvemos a vivir con aquellos que se han tenido que ir. “¿No vas a la crú? A vé, si puedo ir, vete al Millaero...”
Son las voces del silencio que han quedado grabadas en nuestra memoria en el más profundo sentimiento del recuerdo de nuestro ayer.
Es nuestro pueblo.
Como diría Unamuno: “Ese pueblo, tan pueblo recogido entre castaños al pie de la Peña de Francia”
-Las ilustraciones son unas del museo de Satur Juanela que conviene visitar, otras de turroneras, la paz de la plaza y las casitas de chocolate son algo así como Las del Huerto, sólo que estas comestibles, es la sana competencia que tienen Mari Luz y Juana-.
-No olvidéis de hacer clic, sobre las imágenes para verlas más completas.
miércoles, 2 de octubre de 2013
HISTORIAS DE NOMBRES DE UNOS Y DE OTROS - I -
HISTORIAS DE NOMBRES DE UNOS Y DE OTROS- I -
En los pueblos pequeños como es el caso de La Alberca, nos conocemos casi todos los que viven o han vivido determinado tiempo en el lugar.
Hasta hace poco tiempo los apodos o sobrenombres eran el modo más común de distinción.
Hoy, muchos apodos no agradan ya a sus gentes. A todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre sin diminutivos ni alargamientos, ni historias ni dichos.
Pero lo curioso es que hay gentes que les gustan recopilarlos e incluso sacan historias divertidas uniendo unos con otros. En el libro de P. Hoyos se pueden leer curiosidades que existieron en otros tiempos con relación a piques familiares.
Quien me dicen que tiene una buena y curiosa recopilación de apodos es Andrés. Pero ¿quién es Andrés? Porque en La Alberca hay varias personas que tienen ese nombre (recuerdo también a Andrés Potinche). Y sin caer en apodos mi amigo Andrés es “el de” Frutos. ¿Qué todavía no caes? Te diré. Es Andrés “el de “ la Manuelina, Ya te he dicho el nombre del padre y el de la madre y con esas referencias ya sé que sabes quién es.
Espero que Andrés me mande esa recopilación de apodos.
Como ves hoy en vez de apodos decimos:”el de” o “la de” y todos nos entendemos.
Y siguiendo con este tema ¿quién es este Isidro que escribe aquí? Te diré Isidro era el boticario, Isidro era un buen herrero, Isidro Luengo es bien conocido por el teatro- aquí tienes su foto-. Algún Isidro más se me escapa pero este de que hablamos es “el de” don Luciano. ¡Ah, ya caigo!
Pues ves a ese que está ahí se le escapó y dijo el diminutivo. Bueno pues al fin y al cabo prefiero eso que un paisano me pusiera el don delante ( el don se deja, hoy, para los que tienen mucho din...) Isidro a secas suena muy bien.
También suena muy bien el nombre de Ero, Pero ¿quién era Ero? Cuando escuches la audición lo vas a saber.
Y también van a conocer los niños –y no tan niños- los ruidos que nos despertaban por la mañana por los años sesenta y que esperábamos también que llegaran por la tarde.
La señora que habla en este caso es la Ramoni. Que quería pagar las... y Ero se lo decía bien claro: “a la noche en...”
Fotos:
En cuanto al cuadro, excelente cuadro del pintor que quisiéramos saber su nombre ¿A que se le ha dado un poquito de vidita? Y no es que no la tuviera, sino que el autor va a revalorizar su obra al tiempo de enseñarla.
¡clic! Y salta la audición.
En las fotos verás también a Ero, a Isidro Luengo y a un grupo de vecinos que hablan en la calle.
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