martes, 7 de mayo de 2013

IDEAS DE UN HOMBRE FUERA DE JUEGO

DON ISIDRO, EL BOTICARIO-V- SUS ARTÍCULOS DE PRENSA: I-IDEAS DE...



DON ISIDRO,EL BOTICARIO-V- SUS ARTÍCULOS DE PRENSA: IDEAS DE UN HOMBRE FUERA DE JUEGO
Es muy interesante este artículo en el que se analiza la situación del final de la década de los sesenta. Principal problema: “no hay hombres de 18 a 40 años” por causa de la emigración. Hay otros aspectos en los que se podrían establecer ciertos paralelismos con los momentos actuales. “¿No se ha dado en el punto clave para resolverlo? ¿O no tiene solución?”
Se achaca “a una generación madura materializada y sin preparación científica y técnica”. Pide paso a la juventud, aportando unas ideas muy valiosas para aquella época. Motivaciones para una nueva generación. Sin caer en partidismos, se aportan ideas, verdades y experiencias que bien se pueden tener en cuenta.

lunes, 6 de mayo de 2013

IMÁGENES

IMÁGENES:
-Escudo de La Alberca, fue ideado por Don Isidro para un mueble.
-Mari Puerto en traje de vistas.
-Tumbas celtas del Espolón.
 -Calle de la Botica, devota.
-La desaparecida Fuente Canal.
-Ofrenda a la Virgen enseñando a dar los pasos, con respeto y solemnidad. Acompañantes, Pilar Magadán,
  Mari Puerto e hijas del Director del Adelanto.

 

DON ISIDRO,EL BOTICARIO- IV-EN BUSCA DE LOS ORÍGENES MÁS REMOTOS



EN BUSCA DE LOS ORÍGENES MÁS REMOTOS
 Una extraña peña que no llamaba la atención a las personas que pasaban por esta parte de la dehesa albercana, cerca de la Laguna de San Marcos, y camino del lugar conocido por aquí como de la Canalita, fue lo que sorprendió a Don Isidro, gran amante de la naturaleza y conocedor de la historia de todos estos caminos y parajes. Igual que los montones de rocas que se encuentran cercanos al paraje llamado del Espolón, en el término de San Martín, en el montecito del otro lado del río Francia. Esto podría ser...Es lo que a primera vista se piensa. Y surge el espíritu observador y conocedor de la persona estudiosa. Y se consultan manuales y se comenta con especialistas entendidos en estos temas. Hasta que su hija Faustina lo da a conocer en su ambiente universitario y llega al conocimiento de Uwe Topper, historiador e investigador de culturas prehistóricas y los identifica como monumentos de cultura celta.
Gracias al interés y a esa llamada de atención que mostró Don Isidro, hoy sabemos que esa peña que pasaba inadvertida es un vestigio celta conocido por el nombre de Peña de los Sacrificios.
 “En ella se distinguen – según él manifiesta- tres cuerpos. La parte alta, la más pequeña, que es la plataforma del sacrificio. Un segundo cuerpo redondeado con diez canalillos simétricos que desembocan en un rústico canal. Y el tercer cuerpo base, inclinado hacia el noroeste, que termina en tierra."
Uwe Topper ya había conocido con Don Isidro y su hija Faustina las pinturas rupestres de las Batuecas. Vuelve en 1978 y Don Isidro tiene interés que conozca esta peña, los montones de piedras y una construcción de bloques de piedras verticales sobre las que descansan otras grandes lanchas en horizontal y que nosotros habíamos identificado como posible dolmen.
El historiador advirtió como gran conocedor que la peña era un monumento destinado a los sacrificios del pueblo celta y el montón de rocas como tumbas, el llamado dolmen que nosotros mostrábamos grandes esperanzas lo puso más en duda.
En torno a estos interesantísimos vestigios su hija Mari Puerto ha continuado dedicándose al tema de los celtas, realizando estudios sobre el medio natural y dando a conocer el pensamiento, las creencias y organización de su sociedad.
Así como el posible influjo celta en esta zona de la dehesa albercana, donde predomina el roble y está la ermita de Majadas, confluencia de tres pueblos ( La Alberca, Monforte, Mogarraz) y existe la costumbre el día de su romería de tirar piedras a un gran montículo formado por ellas. Recordando este robledal y esta
costumbre el antiguo proceder del pueblo celta.



DON ISIDRO, EL BOTICARIO--I I I-- SUS CONOCIMIENTOS DE LA NATURALEZA



DON ISIDRO Y SUS CONOCIMIENTOS DE LA NATURALEZA

 Los grandes conocimientos que, como buen farmacéutico, tenía Don Isidro de las plantas, los árboles y toda la naturaleza de nuestro entorno, y el entusiasmo que mostraba en enseñar a los pequeños y estudiantes sus conocimientos me lo confirmó cuando, estudiando quinto curso de bachillerato, había una asignatura por aquella época que era todo un hueso. Don Isidro Marcial Escribano era el catedrático, nos había dicho que para sacar nota además de aprobar todos los exámenes deberíamos hacer una colección de plantas, de insectos o de minerales. Fue la colección de plantas la que más entusiasmó al catedrático; cogí unas ocho o diez revistas y en cada hoja de ellas fui metiendo, con la valiosa ayuda de Don Isidro, las diferentes plantas. Salíamos al campo a recogerlas y luego nos íbamos a su casa. Me decía el nombre vulgar y el nombre científico en latín, anotando en cada una de ellas sus características más significativas. Al catedrático le encantó y yo me lucí en la presentación, gracias a la gran ayuda proporcionada por Don Isidro.
Otra de las grandes inquietudes y preocupaciones que conocí de Don Isidro fue sus continuos trabajos y dedicación que tuvo en torno a una terrible enfermedad que padecían los castaños hasta dejarlos totalmente esqueléticos. No sólo cuidaba los árboles de sus huertos, sino que daba consejos e informaba a la gente en torno a esta plaga llamada “la tinta” que él buscó todas las formas posibles de paralizar, investigando e informándose sobre todo lo referente a la misma.

 EL CIERRE DE LA BOTICA
 Don Isidro se jubiló de farmacéutico en La Alberca. En sus últimos años su hija Mari, profesora, le ayudaba a llevar la farmacia. Su casa había acogido a una gran familia, su esposa Doña Lucía, la señora Feliciana y su madre Fermina murieron. Y sus hijos, Pablo, dominico; Faustina y Trini religiosas y dedicadas a la enseñanza tuvieron que alejarse de La Alberca. Por mi parte, en tiempos de vacaciones, procuraba estar todos los días un ratillo con él. Por su espíritu tan joven y jovial daba lugar a que diéramos buenos paseos, salidas al campo y que nos reuniéramos en el Bar París a charlar y tomar café con Fidel, Manolo, Nacho, Pedro Becerro y cuantos amigos que por allí aparecían y le agradaba recibir.
Cuando ya jubilado se fue con su hija Mari a Burgondo (Ávila) a ejercer ella su profesión de de maestra, en La Alberca se le echó mucho de menos. Sus regresos en vacaciones a su querido pueblo, en época en que se vivían años muy difíciles de emigración, donde él estaba, al poco tiempo, surgían motivos de inquietud para buscar mejores salidas para el pueblo y se analizaban las posibilidades de la industrialización de determinados productos, cooperativas, turismo, chacinería,...
Facilitó que en uno de sus locales se montara un taller de fábrica de cachimbas; incluso, para que no quedara en la calle el pequeño coche de línea de la Herguijuela. Y en otros proyectos, entregó con generosidad lo suyo, con el fin de que fueran mejoras para el pueblo.

EL ALCALDE DE LOS CAMINOS:
No quiero pasar por alto su faceta de alcalde. Le llamaron “el alcalde de los caminos”, pues fue quien más se preocupó de que todos los que había en el pueblo estuvieran limpios de piedras y zarzas y se pudiera transitar bien por ellos. La Fuente Canal, que nacía junto a las Escuelas, fue una verdadera obra de arte. Con su cruz y sus fósiles, que entonces estaban permitidos, y que él mismo con su gracia, su burro y su arte, subió por la vereda de su nombre “el camino del boticario” desde las mismísimas Batuecas
 La Mataricho, el Huerto del Pendón, el Hoyo, la finca de las Eras, la Chocia eran huertos suyos que con la ayuda del Chiqui y el marido de “la Santiaga” le gustaba llevar más por tradición que por la productividad que pudieran dar estos pequeños minifundios.
Pluma y tiritos:
A Don Isidro le dolía muchísimo que, por el final de la década de los sesenta, la emigración estaba deshabitando La Alberca. Surge un grupo de personas con inquietudes que escribíamos en el Adelanto aportando nuestras ideas de desarrollo de las diferentes localidades y Sierra de Francia en general. Daniel Sánchez, Sebastián y Jesús Sánchez de la Herguijuela.
Jopero, Requejo, Vicente Calama, Pedro Becerro, de La Alberca.. De Don Isidro guardo tres artículos que bien merece la pena darlos a conocer y son: “Ideas de un hombre fuera de Juego”, “Las comunicaciones en
Sierra de Francia" y "Brujas en la Peña del Huevo".
IMÁGENES:
-Don Isidro en el campo
-Excursiones y salidas
-Recogiento fruta
-Castaño seco, por la "tinta"
-Caminos
-Loa de majadas en la plaza,del libro de José Luis Puerto
Hoja de helecho -pteridofitas-.
-Hojas verdes de castaño

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domingo, 5 de mayo de 2013

DON ISIDRO, EL BOTICARIO--I I-- SEMBRADOR DE INQUIETUDES




SEMBRADOR DE INQUIETUDES
Que La Alberca era un pueblo con unas características especiales bien lo sabía Don Isidro, por eso siempre estaba entre las personas que se movían para que fuese declarado Monumento Nacional; y así fue elegido para que presidiera aquella Asociación de Amigos de La Alberca que intentaba dar a conocer el pueblo e impulsar sus costumbres, vida y tradición.
Si había que vestirse de serrano para recibir a los poetas del primer Congreso de Poesía, celebrado en las escuelas de La Alberca, allí se ponía él al frente, como en todos los acontecimientos y actos que se realizaban.
 Si había que decorar una fuente con fósiles de Batuecas, allá que iba, también, con el fin que se conocieran los restos prehistóricos que atesoraba el valle.
 Si había que vestirse con el Traje de Vistas para algún reportaje, ofrecimiento a la Virgen o acto especial, él cedía el suyo con las grandes incomodidades e inconvenientes que ello ocasionaba.
 Y si había que animar a alguien para un singular acontecimiento, era el primero que lo hacía. Esto me recuerda que, por los años sesenta, recién nacida Televisión Española, había un programa llamado Ronda de España presentado magníficamente por Antoñita Moreno. El que estaba dedicado a Salamanca necesitaba una pareja que mostrara nuestro incomparable Traje de Vistas. Y...¡las vueltas que dio Don Isidro para que tuviera representación albercana! Hasta que terminó por convencer a quien esto escribe, acompañado por Petra Puerto.
 La empresa era comprometida, pues había que ir a Madrid con ropa muy valiosa y yo no sabía vestirme con tales atuendos masculinos. Don Isidro todo nos lo proporcionó y facilitó, con la valiosa colaboración de Pedro Quicocasas. La actuación con el grupo de Coros y Danzas de Salamanca fue un destacado éxito.
AL CALOR DE LA LUMBRE DE SUELO:
Los días de invierno, siempre que sus obligaciones se lo permitían, le gustaba reunirse en su casa con jóvenes amigos de aquel entonces.
 Las reuniones se hacían en el sitio más apreciado por nosotros, en su inigualable cocina. Peña de Francia al fondo, chimenea francesa y tajos en torno a ella. Mientras él atizaba la lumbre de suelo y colocaba debidamente los leños, no faltaba la copita de vino, la prueba de su singular choricillo o el vasito de aguardiente que hacía sacar los colores y calores a José María Requejo. Allí se hablaba del bandolero Jarero, del Padre Cadete, de la Moza de Ánimas o de cualquier acontecimiento histórico que Don Isidro contaba con tal arte y gracia que él mismo parecía que lo había vivido.
 EXCURSIONES Y MARCHAS A PIE:
Don Isidro conocía Batuecas como muy pocas personas en el pueblo, ya hemos dicho que una de sus bajadas llevaba el nombre de El Camino del Boticario.
 Con él fuimos varias veces caminando a Batuecas, a La Peña de Francia, a la Peña del Huevo, y otras salidas y excursiones más habituales y cercanas: El Portillo, la Bejarana, la Laguna de San Marcos, Majadas, a la Cuna, al dolmen, ... Su carácter jovial y divertido las hacía entretenidísimas:
-“¡Mira!” Digitalis Purpúrea, se empleó para deficiencias cardiacas. Eso es “gordolobo” (Verbascum thapsus) diurético. Brezos ,tomillo, cañahejas,...
 Y nos hablaba de las abejas, del tomillo, de los “cogolmillos”, de los escorpiones. Y de historias y anécdotas que, con su facilidad de no acabar dejaba al gusto del oyente; terminaba diciendo: “¡Corio, pillastra! Ya lo has “pillao”.
 Siempre me llamó la atención en él que, cuando pasábamos al regreso de nuestras excursiones al lado de la Somá -el cementerio-, decía en voz alta unas palabras y oraciones con gran devoción en recuerdo de los
que se fueron.

IMÁGENES:
-En día de Fiesta, Don Isidro,el señor Clemente  y un amigo con trajes serranos
-Gordolobo (Verbascum thapsus)
-Digitalis purpurea
-Inauguración Fuente Canal
-Monasterio San José de las Batuecas
-El Padre Cadete- morituro satis-
-Buitrera
-El Chorro de Batuecas
-Peña de Francia
-Jara pringosa - cistus ladanifer-
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DON ISIDRO PUERTO, EL BOTICARIO DE LA ALBERCA --I--

 


DON ISIDRO PUERTO, EL BOTICARIO DE LA ALBERCA
 Botica se llamaba el lugar de la farmacia destinado a guardar los productos y materiales que necesitaba la persona encargada de realizar tales menesteres que, con su título, carrera y conocimientos legalmente reconocidos, recibía el nombre de boticario, ahora farmacéutico.
 Recuerdo que cuando era niño, acompañaba a mi padre, médico, a la farmacia; me quedaba esperando sentado en un banco con Pablo, el hijo de Don Isidro, mientras ellos pasaban a la botica y trataban de sus asuntos.
 Nosotros allí no podíamos entrar, la cortina que tapaba la puerta, cada vez que se movía con el viento, despertaba nuestra curiosidad.
 Observábamos con admiración la gran cantidad de tubos de cristal, probetas, balanzas, frascos de vidrio y cerámica que, con sus latines grabados, servían para elaborar las recetas magistrales y donde se preparaban y suministraban medicinas que aliviaban los dolores a los enfermos.
 Era la época en la que el piramidón se despachaba envuelto en papelitos o sobres que el mismo boticario tenía que realizar. Y cuando en los aparatos de radio se escuchaba aquello de “el aceite de ricino ya no es malo de tomar, se administra en pildoritas y el efecto es siempre igual”.
En nuestros pueblos, en los veranos, había mozalbetes que recogían para sacar unas perritas, el cornezuelo del centeno, utilizado con fines terapéuticos.
Eran años difíciles que siguieron a la guerra civil y en los que había que entregarse mucho dada las necesidades acuciantes del momento. Teniendo que elaborar preparados para aliviar los dolores. Líquidos y unturas con los que se friccionaba el pecho y la espalda en tiempos de catarros y resfriados. Ventosas, cataplasmas de fuertes olores, ungüentos, pomadas, linimentos para torceduras y dolores musculares. Eran muy conocidos: el linimento Sloan -matadolores- llamado popularmente como “el tío del bigote” al que había que poner después calorcito para aliviar los dolores óseos y musculares. El calmante vitaminado, las pastillas Koki, el Okal, la aspirina, el bicarbonato de Torres Muñoz, la Biodramina para el mareo, el Calcigenol,...
Se había pasado de las plantas, a fórmulas complejas, pastillas, pomadas, polvos, ungüentos y enemas. Y como había muy poco dinero, las pastillas se vendían sueltas.
 DE LA BOTICA A LA MODERNA FARMACIA
Según se acercaba la década de los sesenta, la vieja farmacia (la de las fórmulas magistrales) comenzaba a transformarse. Los pedidos se hacían al Centro Farmacéutico de Salamanca.
 La señora Feliciana, que era una excelente encargada, ayudaba a D. Isidro mientras él echaba de menos sus fórmulas magistrales.
 Las farmacias se encargaban ahora más en despachar que en hacer productos. Don Isidro, en sus ratos libres, prefería seguir en contacto con la naturaleza, con sus huertos y campos que tanto le gustaban.
Uno recuerda que hacia los quince años tuvo un problema de excesiva sudoración y como un preparado que
le hizo Don Isidro le dio un excelente resultado.
Imágenes:
-Con un amigo en el Solano de La Alberca
-Escudo de presidente de antigua Asociación de amigos de La Alberca
-Foto del Solano
-Medicamentos y enseres  de las antiguas Boticas


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