jueves, 10 de febrero de 2022

EXCELENTE INICIATIVA--ARTESANÍA


 








EXCELENTE INICIATIVA--ARTESANÍA

Suerte tenemos si podemos recobrar la memoria de tiempos pasados con este tipo de iniciativas. Tuve la suerte de conocer y ver como funcionaba el telar que tenía en el rincón de nuestra calle del Tablado.Donde vivía la Maína con su madre. La Inés, la Dolores la Estoca, Juan Manuel “Cacharro”, Martín el zapatero con su hermana Dorita. Y el señor Miguel Cilleros, padre de Socorro.

Subí varias veces a su casa siendo yo niño y me quedaba absorto viendo mover aquel tremendo cachivache de cuerdas y palos que era su telar.

Fue una pena que se perdiera, los tiempos.

El pantalón de cascara de roble como llamaba nuestro amigo Valencia a los pantalones de pana y las medias de cristal llegaban que arrasaban todo. Y los telares pasaron a la historia. Son estupendas estas iniciativas que pretenden emprender nuevos caminos de vida para el pueblo.


martes, 8 de febrero de 2022



















LA RADIO DE LOS CINCUENTA

Recuerdo aquel aparato de radio, el mismo que ves en esta reproducción, que necesitaba una antena exterior. Un cable que iba casi hasta la casa de la señora Jesús. De día se escuchaba mal, por las cercanías de las sierras circundantes y también los ruidos que producía la sierra del  señor Manuel Calentino que nos comía aquella  débil potencia de 125. ¡Que se ha cortado el plomo! Y había que sacarlo y ponerle un hilillo para que no saltara.

Ya no se escucha Adelita del Campo en radio París, ni la Pirenáica (Radio España Independiente).

-¡Isi, ponla más bajo! Que molesta a las vecinas.Y además esa emisora…

En el pueblo había dos o tres aparatos, recuerdo el de Alejo Calentino y de don Isidro. Al atardecer algunas vecinas subían a nuestra casa. Sentaros les decía mi padre, mientras escuchábamos los discos dedicados de Radio Andorra, los comentarios y la magia de aquel aparato nos hacía sonreír. Cuando se iba la voz había que coger la antena con la mano. Doña Concha Piquer, Juanito Valderrama, Manolo Caracol, La Niña de la Puebla, Pepe Pinto,..Sobre todo aquella de “Maria Manuela, me escuchas. Yo de vestidos no entiendo,/ pero me gusta / ese que te estás poniendo/(…)

A veces la Maina, nos hacía sonreír y decía ¡Mucho,cartucho!... Dorita era más señorita y más baja de  emociones.

El corro era animado y pasábamos un buen rato. Yo era jovencito y la verdad que me encantaba el ambiente. La radio fue algo de brujerías porque esa voz y ese cante de discos solicitados, animaba hasta el martillo del señor Antolín que se escuchaba ya más bajo.

Un poco más tarde nos visitaba la señora Matilde, con su mantón negro para el frío. Escuchábamos la radio. Mientras comíamos “castañas pilongas”¡Qué castañas pilongas más deliciosas! Ni los churros de la Perdía o  los dulces de la Mogarrala podían compararse.

Cuando llegaban las cabras y tocaba la campanina de las Ánimas, las vecinas se despedían y agradecían el buen rato pasado.


miércoles, 2 de febrero de 2022

LA IDIOSINCRASIA ALBERCANA

















LA  IDIOSINCRASIA ALBERCANA

Algo tienen los serranos / Que los distingue del charro

          ¡Mirad a estos albercanos!

          Lo mejorcito  del tarro.

La mirada desafiante / Que nuestra José María

No tiene ni un contrincante.

Esta “pose” dice es mía.

Si de mayor tu le vieras / Conserva ese mismo aspecto

          Mejor  más que lo que él era.

          Esencia de su prestancia

Y de actitudes sinceras / Caballero en lo correcto.

Ya esté en la Peña de Francia / O ahora mismo en su Sevilla

          Puro estilo ¡Qué elegancia!

¡Quien le tose a esa chiquilla!



TARDES AL SOL


 


TARDES AL SOL

La tapia del señor Román ya no existe, ni él, que falleció. Tampoco la colindante del señor  Marcelo Güina. Formaban un ángulo muy soleado que a veces cubría parte del amplio espacio la sierra del señor Manuel Calentino. Aprovechando el caño que bajaba del comienzo de la Calle del Tablao las vecinas de las calles cercanas bajaban  sobre las dos y media de la tarde, momento que comenzaba “el parte” de Radio nacional y lógico que les importaba poco o nada-los tiempos de guerra ya quedaron atrás- Se sentaban de modo que el sol les diera de frente para lo cual eran conscientes que había que taparse la cabeza con ese regusto africano que les daba la forma de ponerse el paño que cubría la cabeza. Se sentaban sobre la tajuela que traían  de sus casas, a coser, a hacer punto,… mientras hablaban y algún señor mayor cansado, de los años que llevaba encima, dormía. Generalmente eran señoras mayores que habían dejado a sus nietos en la escuela y esperaban la carta que les traía Pura, la mujer de Juan el cartero, con noticias de sus hijos que se habían ido a Francia, Suiza o Alemania. Era el momento de intercambiar esas noticias y conformarse que ya quedaban menos meses para la fiesta y que de por allí arriba vendría alguno. Algunas que no sabían leer agradecían la ayuda prestada mientras hablaban y comentaban lo escrito. Duros, durísimos años de  emigración que despoblaron al pueblo e hicieron perder costumbres y tradiciones que había venido conservando. Pero.. ¡Claro!, faltaba mucha juventud y a eso principalmente se achacaba la paralización de la vida local. Hoy ya, el asfalto modificó el lugar y sólo queda en la memoria de algunos nostálgicos que se sientan en la terraza del excelente Restaurante de Juana  y comentan: "T´acuerdas de..." Foto: cosiendo en la plaza