martes, 1 de abril de 2025

LAS PROCESIONES ALBERCANAS


 






LAS PROCESIONES ALBERCANAS

Dicen que “hay  gente de fuera” que no entienden esas costumbres de las procesiones, de “airear a los santos”. Mientras, unos hablan, otros rezan y otros callan. “El callarse es concentración”, un mensaje sin palabras.

Devoción. Promesas. Y turnos de llevar “Los Pasos” que a pocos les gusta ceder .Pero “hay que repartirse las cargas”

La mejor explicación nos la da ese devoto que con su hacha o velón - de paso que se preocupa de que no se  le apague porque su ilusión es “transmitir luz”- con su mirada silenciosa y explicativa nos confiesa su socorrido refrán: “La procesión, las verdaderas procesiones de la vida se llevan por dentro” Y se calla.

Meditemos ese  refrán mientras las radios y prensas periodísticas nos transmiten hoy continuamente tantos “desequilibrios mentales” de jóvenes o mayores. El señor de velón nos dice: “La mejor terapia es una buena procesión”.

Hay procesiones de silencio y recogimiento, otras son de transmisión de alegría con tamboril y cohetes, toques de campanas, cánticos y adornos e  indumentarias a la vieja usanza que se sacan de las arcas para  animarnos con costumbres y tradiciones. ¡Mezclémonos con el pueblo, cada uno con su aspecto, gracia, sonrisa y arte, que los danzarines también transmiten ánimo y terapia audiovisual!

                                                                                                        -ISIDRO BARCALA—