sábado, 22 de diciembre de 2018

EL SENTIDO DE LOS VILLANCICOS




























                     EL SENTIDO DE LOS VILLANCICOS
Años después de la guerra, los villancicos que eran canciones profanas de origen popular se fueron asociando a la Navidad  Y aquellas canciones que se cantaban, Rondas de mozos por las calles, cogidos del hombro, con almireces, sartenes, botellas de anís con la llave; como La Marimorena, los Peces en el río, Arre borriquito, al Niño Manuel, fueron pasando al altavoz de la torre que ponía Don Saturnino y se escuchaban por medio pueblo.
Luis, el sacristán con su destartalado órgano las interpretaba en determinados momentos y así dentro de la Iglesia escuchábamos Noche de Paz, Adeste Fideles, Al Niño Manuel, A Belén pastores,……
Y nosotros por lo bajini, mientras nuestras madres andaban mirando alguna cosilla por los comercios de la Pilata y del señor Honorio cantábamos: “Ya vienen los reyes/ Por los Sindrinales/ Ya le traen (al que fuera…) y lo rimábamos con “-ales”.
No estaban los tiempos para muchas florituras y si se hacía una cabalgata  nocturna en la misma puerta de la escuela por mucho que se empeñara el rey Melchor en que le conociéramos, todos sabíamos que era Navarro, con su caballo adornado.

Pero los Reyes no venían por Navidad, estaban todavía por El Prado de la Carrera, cerquita de la casita de Capi; las cajas reales eran un poquito insulsas y el turrón tenía el hacha  muy poquito afilada. No valorábamos lo que teníamos en abundancia, como las nueces y las castañas que estaban muchas veces por los suelos de los caminos y hoy están por los cielos. La Misa del Gallo, los bizcochos, los casorios, las castañitas pilongas, los calboches, y sobre todo la copita de aguardiente nos ponían al corriente de las fiestas.
¡Qué tendría Dios del Cielo / Aquel líquido especial?
Que era remedio y consuelo
Jarabe medicinal.

Campesinas,- como quieras-
Son el  mejor capital.

Y al aguardiente señores / elevar su dignidad
Porque alivia los dolores
Y alegra la Navidad.

Una de las canciones, casi un villancico, que se cantaba por aquella época con mucha emoción era la famosa de los Trigales Verdes. Con diferentes versiones por problemas de autores, pero así se cantaba en La Alberca: “Ayer tarde yo cantaba / Mientras mi niña/o dormía.// Y los almendros lloraban /–Bis- de la infinita alegría.//
Qué bonita/o está mi niña/o/ Qué bonita/o cuando duerme. / Se parece a una amapola/ entre los trigales verdes.//-bis-
Jugaban al escondite / El sol con los limoneros.//Y los almendros lloraban/ -bis-Por ver dormir a un lucero.(…) Que no se dormía, el ritmo era más rápido:
El arre borriquito / Arre, burro arde/ Arde borriquito/ que llegamos tarde,…


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