domingo, 5 de mayo de 2013

DON ISIDRO, EL BOTICARIO--I I-- SEMBRADOR DE INQUIETUDES




SEMBRADOR DE INQUIETUDES
Que La Alberca era un pueblo con unas características especiales bien lo sabía Don Isidro, por eso siempre estaba entre las personas que se movían para que fuese declarado Monumento Nacional; y así fue elegido para que presidiera aquella Asociación de Amigos de La Alberca que intentaba dar a conocer el pueblo e impulsar sus costumbres, vida y tradición.
Si había que vestirse de serrano para recibir a los poetas del primer Congreso de Poesía, celebrado en las escuelas de La Alberca, allí se ponía él al frente, como en todos los acontecimientos y actos que se realizaban.
 Si había que decorar una fuente con fósiles de Batuecas, allá que iba, también, con el fin que se conocieran los restos prehistóricos que atesoraba el valle.
 Si había que vestirse con el Traje de Vistas para algún reportaje, ofrecimiento a la Virgen o acto especial, él cedía el suyo con las grandes incomodidades e inconvenientes que ello ocasionaba.
 Y si había que animar a alguien para un singular acontecimiento, era el primero que lo hacía. Esto me recuerda que, por los años sesenta, recién nacida Televisión Española, había un programa llamado Ronda de España presentado magníficamente por Antoñita Moreno. El que estaba dedicado a Salamanca necesitaba una pareja que mostrara nuestro incomparable Traje de Vistas. Y...¡las vueltas que dio Don Isidro para que tuviera representación albercana! Hasta que terminó por convencer a quien esto escribe, acompañado por Petra Puerto.
 La empresa era comprometida, pues había que ir a Madrid con ropa muy valiosa y yo no sabía vestirme con tales atuendos masculinos. Don Isidro todo nos lo proporcionó y facilitó, con la valiosa colaboración de Pedro Quicocasas. La actuación con el grupo de Coros y Danzas de Salamanca fue un destacado éxito.
AL CALOR DE LA LUMBRE DE SUELO:
Los días de invierno, siempre que sus obligaciones se lo permitían, le gustaba reunirse en su casa con jóvenes amigos de aquel entonces.
 Las reuniones se hacían en el sitio más apreciado por nosotros, en su inigualable cocina. Peña de Francia al fondo, chimenea francesa y tajos en torno a ella. Mientras él atizaba la lumbre de suelo y colocaba debidamente los leños, no faltaba la copita de vino, la prueba de su singular choricillo o el vasito de aguardiente que hacía sacar los colores y calores a José María Requejo. Allí se hablaba del bandolero Jarero, del Padre Cadete, de la Moza de Ánimas o de cualquier acontecimiento histórico que Don Isidro contaba con tal arte y gracia que él mismo parecía que lo había vivido.
 EXCURSIONES Y MARCHAS A PIE:
Don Isidro conocía Batuecas como muy pocas personas en el pueblo, ya hemos dicho que una de sus bajadas llevaba el nombre de El Camino del Boticario.
 Con él fuimos varias veces caminando a Batuecas, a La Peña de Francia, a la Peña del Huevo, y otras salidas y excursiones más habituales y cercanas: El Portillo, la Bejarana, la Laguna de San Marcos, Majadas, a la Cuna, al dolmen, ... Su carácter jovial y divertido las hacía entretenidísimas:
-“¡Mira!” Digitalis Purpúrea, se empleó para deficiencias cardiacas. Eso es “gordolobo” (Verbascum thapsus) diurético. Brezos ,tomillo, cañahejas,...
 Y nos hablaba de las abejas, del tomillo, de los “cogolmillos”, de los escorpiones. Y de historias y anécdotas que, con su facilidad de no acabar dejaba al gusto del oyente; terminaba diciendo: “¡Corio, pillastra! Ya lo has “pillao”.
 Siempre me llamó la atención en él que, cuando pasábamos al regreso de nuestras excursiones al lado de la Somá -el cementerio-, decía en voz alta unas palabras y oraciones con gran devoción en recuerdo de los
que se fueron.

IMÁGENES:
-En día de Fiesta, Don Isidro,el señor Clemente  y un amigo con trajes serranos
-Gordolobo (Verbascum thapsus)
-Digitalis purpurea
-Inauguración Fuente Canal
-Monasterio San José de las Batuecas
-El Padre Cadete- morituro satis-
-Buitrera
-El Chorro de Batuecas
-Peña de Francia
-Jara pringosa - cistus ladanifer-
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DON ISIDRO PUERTO, EL BOTICARIO DE LA ALBERCA --I--

 


DON ISIDRO PUERTO, EL BOTICARIO DE LA ALBERCA
 Botica se llamaba el lugar de la farmacia destinado a guardar los productos y materiales que necesitaba la persona encargada de realizar tales menesteres que, con su título, carrera y conocimientos legalmente reconocidos, recibía el nombre de boticario, ahora farmacéutico.
 Recuerdo que cuando era niño, acompañaba a mi padre, médico, a la farmacia; me quedaba esperando sentado en un banco con Pablo, el hijo de Don Isidro, mientras ellos pasaban a la botica y trataban de sus asuntos.
 Nosotros allí no podíamos entrar, la cortina que tapaba la puerta, cada vez que se movía con el viento, despertaba nuestra curiosidad.
 Observábamos con admiración la gran cantidad de tubos de cristal, probetas, balanzas, frascos de vidrio y cerámica que, con sus latines grabados, servían para elaborar las recetas magistrales y donde se preparaban y suministraban medicinas que aliviaban los dolores a los enfermos.
 Era la época en la que el piramidón se despachaba envuelto en papelitos o sobres que el mismo boticario tenía que realizar. Y cuando en los aparatos de radio se escuchaba aquello de “el aceite de ricino ya no es malo de tomar, se administra en pildoritas y el efecto es siempre igual”.
En nuestros pueblos, en los veranos, había mozalbetes que recogían para sacar unas perritas, el cornezuelo del centeno, utilizado con fines terapéuticos.
Eran años difíciles que siguieron a la guerra civil y en los que había que entregarse mucho dada las necesidades acuciantes del momento. Teniendo que elaborar preparados para aliviar los dolores. Líquidos y unturas con los que se friccionaba el pecho y la espalda en tiempos de catarros y resfriados. Ventosas, cataplasmas de fuertes olores, ungüentos, pomadas, linimentos para torceduras y dolores musculares. Eran muy conocidos: el linimento Sloan -matadolores- llamado popularmente como “el tío del bigote” al que había que poner después calorcito para aliviar los dolores óseos y musculares. El calmante vitaminado, las pastillas Koki, el Okal, la aspirina, el bicarbonato de Torres Muñoz, la Biodramina para el mareo, el Calcigenol,...
Se había pasado de las plantas, a fórmulas complejas, pastillas, pomadas, polvos, ungüentos y enemas. Y como había muy poco dinero, las pastillas se vendían sueltas.
 DE LA BOTICA A LA MODERNA FARMACIA
Según se acercaba la década de los sesenta, la vieja farmacia (la de las fórmulas magistrales) comenzaba a transformarse. Los pedidos se hacían al Centro Farmacéutico de Salamanca.
 La señora Feliciana, que era una excelente encargada, ayudaba a D. Isidro mientras él echaba de menos sus fórmulas magistrales.
 Las farmacias se encargaban ahora más en despachar que en hacer productos. Don Isidro, en sus ratos libres, prefería seguir en contacto con la naturaleza, con sus huertos y campos que tanto le gustaban.
Uno recuerda que hacia los quince años tuvo un problema de excesiva sudoración y como un preparado que
le hizo Don Isidro le dio un excelente resultado.
Imágenes:
-Con un amigo en el Solano de La Alberca
-Escudo de presidente de antigua Asociación de amigos de La Alberca
-Foto del Solano
-Medicamentos y enseres  de las antiguas Boticas


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viernes, 26 de abril de 2013

UNA LENTA AGONÍA Y CORTA EXCESIVA



UNA LENTA AGONÍA Y CORTA EXCESIVA
Quien les iba a decir, con lo mucho que les costó asentarse en el terreno, que en su mejor momento de expansión iban a empezar a decaer, a sufrir una lenta agonía. La nogal ( en femenino se llama en La Alberca), con su excelente madera iba servir para obtener dinero para otros menesteres y llegaron el hacha y la sierra a empezar a hacer de las suyas.
Aquellas formidables nogales que rodeaban al pueblo empezaron a ser cortadas y la carretera de circunvalación (que era un mar de ellas), con su profunda y larga bajada hacia El Hoyo, como en otras grandes zonas del pueblo fueron quedándose con el pecho descubierto.
Quizás el peor acierto era que mientras empezaba a sonreír el pino por otras zonas más pedregosas, allí donde estuvo un formidable nogal se debería haber aprovechado para plantar otra. Pero no se hizo o no se pudo hacer.
Y hoy en La Alberca se nota mucho la enorme corta de este extraordinario árbol. El castaño llevó su peor parte. Una enfermedad terrible, la tinta, empezó a dejar de la noche a la mañana casi esqueléticos a estos formidables árboles, que llegaron a presidir nada menos que el escudo de la villa.
Había personas que los injertaban, abonaban, cuidaban, trataban, otras en su enfermedad veían una especie de cáncer que al árbol que atacaba, terminaba por dejarle totalmente inservible. Y así fueron desapareciendo muchísimos castaños.
 -Hoy, para el tratamiento de la tinta, el chancro u otras enfermedades es interesante ver el estudio que hacen Pablo García Benavides y Enrique Monte Vázquez, “Fitopatología Del castaño en la provincia de Salamanca”, publicado en Internet.-
El pino, que en nuestro pueblo cada vez ganaba más terreno, sonreía. Lo lamentable es que estos árboles que se habían tan bien adaptado a nuestras sierras no se fueran repoblando al mismo tiempo.
 En la actualidad siguen existiendo numerosísimos ejemplares de ambas especies que es preciso cuidar y replantar.
El pino que como decimos invade grandes terrenos de las laderas de sus montañas ya ha sufrido tremendos fuegos por lo que es preciso no dejar cerrar los montes, tener limpios sus cortafuegos y que no ocupen terrenos que sean más propios de castaños, nogales u otro tipo de árboles más propios de la zona  o localidad.

 

miércoles, 24 de abril de 2013

RUMORES QUE TRAJO EL VIENTO



RUMORES QUE TRAJO EL VIENTO

De pronto, empezó a correr un rumor de hoja a hoja, de rama en rama, de árbol en árbol... ¿Sabes que el apuesto castaño y la esbelta nogal se quieren casar? Pero...¿Dónde? ¡Dónde va a ser? En los campos y tierras de la sierra. Y empezaron a rumorear de ello el roble con la acacia, el cerezo con el guindo; el manzano con el peral y el ciruelo.
Y se enteraron con un rumorcillo de olas de aire, los pinos; la morera de la huerta, los álamos del río, los chopos, los abedules, las acacias del camino del cementerio, las rumorosas agüillas del río de la Puente, de San Antonio,...
Y todos hicieron un suave rumor de coro, con latidos y meneillos de hojas. Y el vientecillo que baja al pueblo del alto de la Peña de Francia se encargó de llevar esta canción de uno a otro lugar:

El castaño y la nogal / se quieren casar.
En la Sierra de Francia
Bonito lugar.

 ¡Vaya fragancia / que van a dejar!
 ¡Que no se enteren los ríos!
 ¡Ni el chaparral!
Que de sus amoríos
Van a rumorear.

 A la Sierra de Bejar/ Viaje de novios harán
Que allí les está esperando
La Virgen del Castañar.

 El castaño y la nogal / Ya están casados.
Y si exquisita es la nuez
La castaña es buen bocado.

 Albañil se hace el castaño / De entramados, vigas, postes,...
El nogal va a los escaños
Muebles, arcas, armatostes,..

 El castaño y la nogal.
 Los nogales y castaños.
Hicieron su credencial.
¡Y eso fue, hace muchos años!

 Y en todo el entorno de nuestro pueblecito medieval quedó grabado este mensaje para gloria y honor de futuras generaciones:
Traten de ser felices, cumplir su obra y vivir en paz con su entorno social y medioambiental.   

EL CASTAÑO Y LA NOGAL



EL CASTAÑO Y LA NOGAL

Dicen que no son de aquí ( ni de la Sierra de Francia, ni de España) y que tuvieron que pasar muchas dificultades desde el tiempo que los trajeron los romanos hasta que se asentaron definitivamente en estos lugares. Brezos, zarzales, helechos, chaguarzos y otras plantas, no les querían.
Sin embargo, ellos traían frutos, maderas, hojas y buena sombra para los calurosos veranos. Pero ocupaban mucho espacio, ganaban cielo y perdían tierras las minúsculas huertas y pequeños campos de labranza. También tardaban mucho tiempo en crecer, si antes no les debilitaba alguna extraña enfermedad o les partía el ramaje el rayo o el viento. A medida que iban creciendo subir a lo más alto de ellos era cosa de titanes. Soberbios, majestuosos, auténticos dioses del paisaje.
Habían venido para unirse, para casarse, aunque eso sí con separación de bienes, de espacio. Tú tendrás castañitos, deliciosos castañitos que habrá que cuidarlos bien porque estos brotes son exquisito manjar para las cabras, las vacas,... Y ella tendrá nogalitas que también necesitarán sus buenos cuidados porque es posible que el mal tiempo las castigue o pise el afanoso caballo o el torpe buey.
 Cuando por fin se asentaron daba gusto verles como poco apoco iban creciendo en estatura, anchura y amistad. Algunos labradores sabían que cortándoles las ramas que se doblaban, secaban o salían mal, el tronco tendría más facilidad para ganar luz, aire y cielo. Y les podaban
 Pero también pensaban y aún siguen pensando ¿Qué remedios les echarían para que se desarrollarán con más rapidez y tuvieran más resistencia ante las enfermedades que les deteriora o secan? Cuando llegaba el otoño la tierra se llenaba de nueces y castañas, buenos alimentos para los tiempos de hambre.
 Las “tarmas” cogidas del suelo para la lumbre. ¿Y las hojas? Deliciosa cama para el ganado; para – si se nos permite la venilla poética- que el viento juegue con ellas y alegre la tierra; tape los excrementos de los animales, se mezcle con ellos y retorne después al campo de haber estado cierto tiempo al calor, en la intimidad de sus cuadras.
Y al volver se desparrame por él y nutra de materia orgánica una tierra muy necesitada de la misma.

lunes, 22 de abril de 2013

EL AGUA PURIFICADORA Y LA ORACIÓN AL CRISTO



 EL AGUA PURIFICADORA Y LA ORACIÓN AL CRISTO

 Conozco, por algunas personas, y yo también lo he podido comprobar, la devoción que tenían algunos de sus antepasados antes de ir a hacer sus trabajos al campo de ir unos minutos a la iglesia a tomar agua bendita y postrarse de rodillas ante el altar del Cristo del Sudor; dedicándole algunas oraciones o simplemente a mirarle y llenarse de Él. Esta costumbre también la tenían los peregrinos que pasaban por el lugar bien haciendo las etapas del camino de Santiago o asistiendo a las romerías más cercanas del Monasterio de Nuestra Señora de la Peña de Francia.
Así fue como cuenta la tradición que el 6 de septiembre de 1655 el Cristo sudó sangre ante la presencia de algunos peregrinos. “Ciego ha de ser- aseguran algunos entendidos del lugar- quien no vea en el Santo Crucifijo la mano y la huella de Juan de Juni, el imaginero dramático que, aunque extranjero de origen, fue una de las figuras más destacadas de la Escuela Castellana del siglo XVI” Hoy, que los nuevos tiempos cambian las costumbres ya no se puede ir a la iglesia todos los días antes de asistir al trabajo y quienes viven lejos de la localidad están deseando ver aunque sean unos instantes a su Cristo.
Conforta- nos dice una persona conocida- estando en casa o en el trabajo darse una vueltecita por “La Alberca en sus tradiciones” y leer esa oración poética seguida de su soneto con estrambote. Hacer un alto en el trabajo y mientras se contempla tan magnífica talla me viene a la memoria mi pueblo con sus calles, casas y rincones, sus antiguas y tradicionales costumbres, y ¡Fíjate- tú! Se me ha caído un libro al suelo y me ha dado un pequeño susto, me creí que había estallado un cohete en el Solano, mientras el ruido de una bocina de la calle se trasforma en el sonido suave y sonoro de sus cantarinas campanas de la torre de la iglesia, seguidas al paso de un autobús del alegre sonido de la flauta y el tamboril, acompasados con el ritmo de castañuelas que sabe darle Poldo. Y así, mientras en unos instantes contemplo al Cristo del Sudor en la pantalla, me viene también a la memoria ese magnífico soneto, anónimo de nuestra literatura que dice y parece también escrito para Él:
 Soneto a Cristo Crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte.
 el cielo que me tienes prometido;
 ni me mueve el infierno tan temido
 para dejar por ello de ofenderte.

 Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
 clavado en una cruz y escarnecido;
 muéveme ver tu cuerpo tan herido;
 muévenme tus afrentas y tu muerte.

 Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
 que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
 y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 No tienes que me dar porque te quiera;
 pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


viernes, 12 de abril de 2013

ORACIÓN POÉTICA AL CRISTO DEL SUDOR



 ORACIÓN POÉTICA AL CRISTO DEL SUDOR

 La primera vez que presenté este cartel falló un poquito la presentación y como con el tiempo se van arreglando las cosas que salen en su natural estado, a vuelapluma, me he visto en la necesidad de corregirlo y explicarlo.
Se trata de un soneto (catorce versos dicen que es soneto). Versos endecasílabos (11 sílabas), rima consonante y consta de dos cuartetos y dos tercetos con el siguiente esquema (ABBA) (ABBA) (CDC) y (DCD), pero al ser con estrambote se le añade un terceto más y sigue la misma pauta (CDC).

Esta modalidad con estrambote vino de Italia y fue seguida por muchos de nuestros escritores clásicos.
 La siguiente composición es otro intento de hacer un soneto, ajustándonos a sus principales características y medidas, ya sin estrambote; tratando de explicar al soneto de la ORACIÓN POÉTICA y haciendo más hincapié en esa magnífica talla, joya indiscutible de nuestro templo.

 Le miro. Más me conmueve. Y me inquieto.
Y yo, que componiendo soy tan zote
Me entusiasma que haya hecho el tal soneto
Y además saliera con estrambote.

 Catorce versos dicen que es soneto
Con estrambote tiene diecisiete.
Y si a tal aspiración me someto
Añadir tres versos más...Compromete

 A pedirte a ti ayuda. De tal suerte
Que al ver tu estado, tanto me conmueve
Y despierta el ánimo, que no hay muerte.

 Sino eterna vitalidad, que mueve
 A no dejar de mirar, siempre verte
Y pedirte más luz y no tan leve.