jueves, 26 de marzo de 2015

LA ALBERCA MONUMENTAL- y-- I I I- PUEBLO BELLO



























LA ALBERCA MONUMENTAL-III- PUEBLO BELLO

PARA REVIVIR, LA ALBERCA

                                    -I I I-  PUEBLO BELLO

Nadie podía decir en la década de los cincuenta que La Alberca era un pueblo bonito pues enseguida surgía la comparación –Santillana del Mar, Arcos de la Frontera, Marbella, Torremolinos,…-
La Alberca era indiscutible en sus adjetivos: típico e interesante como pocos.
No obstante el pueblo emigraba en grandes proporciones y los naturales que allí vivían eran espectadores continuos de la conservación que hacían organismos como Bellas Artes. El cine, la televisión, el turismo fueron  motivo también que  el tipismo y la tradición se fueran perdiendo. Quedaban acontecimientos y costumbres aisladas de verdadero valor –las fiestas de Agosto, la Loa, el cerdo de San Antón, la mujer de las Ánimas,…-Y surge una pavimentación más adecuada a los tiempos actuales. Parece una broma pero la prohibición que “anduvieran las gallinas por la calle” o que las cuadras donde vivían junto al hombre –caballos, cerdos, vacas, cabras,…- se convirtieran muchas de ellas en tiendas de recuerdos, cesterías, o se adaptaran para otros fines,
dieron lugar  a que comenzara una nueva forma de vida.
La juventud no tenía salidas, la natalidad grande  y quienes tenían huertos, fincas y más medios estaban aferrados a su tradicional forma de trabajo.
No les agradaba ya a sus menos habitantes tener que pasar por sus calles con las caballerías cargadas y menos tener que descargar un camión de paja pongamos por ejemplo.
 El pueblo empieza a perder su carácter rural, aldeano y un niño de Sevilla conoce mejor, pongamos por ejemplo, las deposiciones de un caballo que los chavalillos que viven en estos lugares turísticos.
Parece increíble pero la realidad así es. Y La Alberca ya figura en las mejores guías o libros turísticos como uno de los pueblos más bellos de España. El escenario se aleja mucho de aquellos caserones que en algunas calles se daban casi  la mano por los aleros de sus tejados y que las vigas hermanaban a unos y a otros. Se decía si una casa se cae, va seguida de otras tres o cuatro.
Su construcción era  perfecta, aunque algunas de ellas parecieran  desvencijadas…,  no se temía a las grandes nevadas.
En estos últimos años se han construido nuevos hoteles  e incluso grandes complejos como la Abadía de los Templarios que ofrecen excursiones, cursos de inglés, con sus diferentes actividades de recreo y ocio.
La Alberca ha ido pasando de unos a otros adjetivos, aunque sigue manteniendo el embrujo de villa medieval.
 Recobra al máximo su adjetivo de Tipismo tradicional cuando a sus habitantes de dentro o de fuera les surge la ocasión:
Un día de Semana Santa , del Corpus, de una boda,  del  15 de Agosto, del atardecer  diario del toque de la campanilla de Ánimas,… Son motivos especiales para que La Alberca reviva su pasado de “villa ancestral”.
Y hoy con su vida diaria, con su arquitectura, ambiente y tradición hace que  sea  calificado como un de  LOS PUEBLOS MÁS BELLOS DE ESPAÑA.

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LA ALBERCA MONUMENTAL-II- PUEBLO INTERESANTE




















                          ENCUENTROS CON UNO MISMO
                                   -I I-PUEBLO INTERESANTE
El asfalto de la carretera que partía desde Salamanca, llegaba justamente hasta la entrada más próxima al pueblo; al lado de la llamada Casa del Arquitecto. Y fue este arquitecto que cambió el suelo y aspecto de la Plaza Mayor de Salamanca, quien escribió los mejores libros sobre La Alberca: “El protocolo de amor serrano”, “La Casa Albercana” y “El bordado popular serrano”. Parecía como si el asfalto –la brea., se detuviera allí; para respetar  un pasado singular y único. Hemos de decir también que la carretera de bifurcación a la salida de Tamames muestra la prioridad de ciertas autoridades; la de la izquierda cuidada y bien asfaltada,  se dirige hacia Sequeros; la de  la derecha que va hacia el  Cabaco, La Alberca, Mogarraz, siempre muy descuidada.
Y en efecto, este pasado singular lo habían confirmado  grandes escritores como es el caso de Unamuno, Ortega, Legendre, Peréz Cardenal,…
Numerosas publicaciones literarias, de revistas y temas de aquel tiempo unido a pintores de reconocido renombre- Sorolla, especialmente-, y cineastas – Marcelino pan y vino, El Lazarillo de Tormes ,…-
Este pueblo tan interesante, con sus propias cercanías: la Peña de Francia y el valle de las Batuecas, empezaba a pasar de lugar climático excepcional del veraneo al boom turístico que marcaba la época. Excursiones domingueras a la Peña de Francia y visitas en grandes autocares de otras ciudades de España y extranjeras. Al igual que los continuos cursos de verano de la Universidad de Salamanca que tenían como visita especial La Alberca.
Junto al retorno de emigrantes que vuelven a su pueblo, realizan nuevas construcciones,  arreglan sus viviendas,..Los albercanos con gran éxito  se dedican a industrializar productos que habían tenido un gran valor pero que era preciso dar a conocer, explotar y exportar por modernos medios siendo ya historia el típico arrierismo  del mulo cargado por los pueblos de Castilla.
El adjetivo calificativo de "interesante", denotaba distinción, salirse un poco de lo común y alejarse del typicalis hispanis del momento, de los estereotipos. Mostraba la singularidad de un pueblo que había conservado vida, trajes y costumbres con una pureza casi medieval.Y por eso era objetivo  especial  de pintores, escritores y cineastas de todo el mundo.



































































































































































































miércoles, 25 de marzo de 2015

LA ALBERCA MONUMENTAL -I- PUEBLO TÍPICO-


























LA ALBERCA MONUMENTAL

TRES SORPRENDENTES ADJETIVOS
Las cosas, las personas, los objetos van especificados por su correspondientes  adjetivos. Si visitamos un pueblo, nada más conocerlo tratamos de definirlo, buscando el adjetivo o adjetivos más adecuados, que los diferencien de otras aldeas o lugares también conocidos.
A lo largo del tiempo, que vamos  a ir conociendo del siglo XX,  veremos como La Alberca, este singular pueblo de la Sierra de Francia ha ido pasando por adjetivos que iban definiendo su temporalidad.
                                   -I-PUEBLO TÍPICO
Según comienza y va pasando el siglo, el vocablo “típico” era el que más predominaba en un ambiente culto.
La Alberca era un pueblo” pueblo”; el “tan pueblo” como diría Unamuno donde su vida costumbres y tradiciones marchaban al unísono. El pulso de su latir diario lo marcaba su propio sostenimiento agrícola, ganadero, artesano, industrial, comercial,… Con un minifundismo muy particular. Casi todos los vecinos tenían su huerta, huerto o campo del que podrían vivir del mismo. Y los menos haciendo trabajos para los anteriores, o de carácter temporal.
Se diferenciaba de los demás pueblos salmantinos por su ubicación montañosa y el estar apartado de todos ellos y de la ciudad. Tenía, no obstante, gran similitud de vida y arquitectura con los demás pueblos cercanos – Mogarraz, Cepeda, San Martín,…-
Se diferenciaba respecto a los demás por el mayor número de habitantes y que había sabido conservar sus costumbres y tradiciones que venían de tiempo inmemorial, mejor que todos los demás.
Al ser de paso o salida hacia las Hurdes, región extremeña caracterizada por su aislamiento y gran atraso- escritores, pintores, cineastas,…- habían quedado “prendados” de su vida, costumbres y caserío, antes de adentrarse en la paupérrima región hurdana. Había sido una gran sorpresa encontrarse con un pueblo tan único, llamativo y típico.  Pronto surgió la denominación de Monumento Nacional.
Al principio, un poco extraña pues esa palabra no definía lo más valioso del pueblo,  su vida, carácter y costumbres. Parecía quedarse nada más en su aspecto externo, arquitectura, y caserío.














































































































viernes, 20 de marzo de 2015

CARMEN REQUEJO- LA BORDADORA AL AIRE LIBRE DEL SOLANO







































CARMEN REQUEJO -LA BORDADORA AL AIRE LIBRE DEL SOLANO

Hemos sentido mucho la muerte de Carmen Requejo, esposa de José Pena, con los que nos unía una buena  amistad. Igualmente con su hermano Félix, casado con Dolores con  ellos también compartimos agradables momentos en Ávila.  
Fue con José María, con el que la amistad se hizo más cercana, excursiones, visitas, paseos, salidas  por pueblos para después hacer  actividades literarias y sobre todo de agradables tiempos de compañía, mientras duró, en La Alberca, su larga enfermedad.
Jopero, así firmaba sus artículos el marido de Carmen, realizó una gran labor como secretario en el Ayuntamiento de La Alberca, fue un entusiasta actor local del Solano y del teatro, y corresponsal durante cierto tiempo del periódico “El Adelanto” de Salamanca.
A Pena le unía con nosotros esa inquietud  de preocuparse por la vida local  albercana. Nos dolía en aquellos difíciles años de la emigración el destino que podrían tener sus tradiciones y especial arquitectura.  Se encargó de animar aquellas reuniones de verano que tenían como finalidad impulsar un poquito más a nuestro pueblo, y  a las que recuerdo que también asistían Pedro Becerro y Vicente Calama. Por su gran labor el Ayuntamiento le otorgó el nombre de una calle.
Carmen que había nacido en Herguijuela de la Sierra, pueblo siempre muy hermanado con La Alberca, se aficionó de muy joven a realizar las actividades de bordado que, por aquella época, dada ya la edad avanzada de sus más conocidas representantes, empezaba a decaer.
Los libros de Don Lorenzo González Iglesias, las actividades de Don Mauricio en el Casetón, también con Elisa la mujer de Eliseo y de  Goya, Pilar -y de tantas personas más que es imposible mencionar a todas- y el impulso y reconocimiento que estaba dando  La Asociación de Amigos de La Alberca movieron a esta generación de personas a que se interesaran más por estas actividades de bordado que habían sido tan características y propias de nuestro pueblo.
Apenas estaban comercializadas, se hacían para reunirse con otras personas o para tener  la satisfacción  personal de haber sido realizadas por ellas mismas, con la finalidad de adornar  y mostrarlas cuando fuera  preciso. Colchas, cortinas, pañitos, manteles, centros de mesa,…
Carmen tenía además otra inquietud y la consiguió con gran éxito, aplicar en la artesanía  los principales y diferentes dibujos que se emplean para el bordado. Y así dibujaba y pintaba,  e iba introduciendo a sus hijos, haciendo tazas, platitos, jarritas de cerámica,… para  diferentes usos y adornos. Se había convertido en una gran emprendedora con sus tiendas. Sus conocimientos y experiencias también las aplicó dando clases  en Salamanca durante el curso. Fruto de las cuales surgió  su libro “Bordado de la Sierra de Francia”  que hizo  con su hija Isabel Pena,  que merece  la atención de aquellos  que se interesen por este tipo de actividades.
Con Carmen se ha perdido una de las mejores bordadoras de estos últimos años. La figura más característica del Solano, siempre sentada a la puerta de su tienda y cosiendo, costumbre muy albercana. Y si algún curioso o turista se acercaba a ella  no le importaba parar su trabajo y explicarles todo el proceso y realización de tan típico y singular bordado.
Esperemos que esta gran dedicación  y recuerdo de Carmen sirva de impulso para que personas más jóvenes continúen  aficionándose  a estas actividades tan antiguas y originales del bordado;  y también,  visitando su tienda, de tener  un agradable recuerdo de la hoy ya típica artesanía albercana. Que en paz descanse.