Merche
Sanchez Hernández: Aquí tienes la foto del "tío Changüe", tu abuelo
Marcelo, marido de la tía Santiaga, que es tía de mi suegra por ser hermana de
la tía Basi, abuela de mi mujer. Vaya lio ¿Eh?
jajaja Mi mujer es Encar, la mayor de la tía Flora. Resulta que la pregunté si
sabía quién era el tío Changüe y me dijo que claro, que yo también lo sabía,
que era el tío Marcelo y por eso recordé la foto...
EL TEMA DE LOS
TRATAMIENTOS
Me ha hecho
mucha gracia el escrito de Carlos a Merche que él considera un simpático lío y,
siendo uno albercano, lo comprende
perfectamente. Recuerdo que a mi padre había personas que le decían: “señor don
Luciano”, el don era una “distinción” académica que hoy se ha ido extendiendo
mucho sin tener que ser ya académica, sino respetuosa para cualquier persona.
Pero lo de “señor” era de un tratamiento
o respeto más especial.
En La Alberca
decíamos: el señor Román a una persona seria, mayor. Sin embargo la gente de la
calle en señal de confianza entre
nosotros se le decía “El tío” Román, sin ser “pariente” de ninguno. El “tío” en estos casos era un tratamiento de
confianza, de conocimiento, de vecindad respetuosa. El parentesco no figuraba
en estos casos.
Otro tratamiento
que hoy se sigue utilizando en los bares es:¿Qué van a tomar los señores…? O
también ¿Qué prefiere el señor? Hoy en muchos lugares, sobre todo en Andalucía,
se sustituye por “caballero”. Y algún camarero se sonríe con la respuesta
“caballero, sin caballo”, recordando que
el término “caballero”, es una palabra un poco “señoritinga”
El “vos” se ha
ido perdiendo con los tiempos, igual que el “ustedes” entre jóvenes.
Bien pues el
escrito de Carlos, para una persona que no sea de La Alberca yo se lo
explicaría así: Marcelo, era un tamborilero, amigable, de confianza pero con
aspecto más serio que la campechanía que tenía el otro tamborilero Sebastián,
conocido por “El Guinda”. A Marcelo, poca gente le llamaba “el tío Marcelo”, no
siendo los familiares. Le conocíamos por el apodo, Chagüe. Su madre sí, fue una
señora que se mereció y es curiosa la distinción de “La Tía Triz” -Beatriz-.Por
la gran cultura y conocimientos que tenía sobre bordados y tradición oral. Así,
la trataba en sus libros el gran
escritor e hispanista francés Don Mauricio Legendre.
Marcelo,
repetimos Chagüe, ha sido uno de los mejores tamborileros que ha tenido La
Alberca.
Es curioso que a
los sacerdotes se les nombraba con el don, delante, a nadie se le ocurría
decir: el señor Marino.
El determinante
“mi” se anteponía al nombre si el “tío” es hermano de uno de los padres y su
conyugue. “Mi tío Luis, hermano de mi madre”.
“El mejor
alcalde que ha tenido La Alberca- frase muy explícita- ha sido el tío Juanela”.
El “tío” viene muy bien en este caso por ser
persona mayor, casada, respetuosa. Hay personas que por su forma de ser
o campechanía no le pega lo de “tío / tía” por ejemplo:
“La Minica,
decía la salmodia de las ánimas con mucho sentimiento”. “Fermín, era un
excelente carnicero”, “Dorita, muy educada”, “Alejandro, recitaba los bandos
con un acento albercano muy especial”.
Si la persona es
joven se dirige así a la mayor. “¡Señor Fraile, pónganos tres vinos!”,
“Y…¡Fraile…! ¿Las aceitunas?”. Volviendo al escrito de Carlos a Merche nos quedaría así: “Aquí tienes la
foto de “Chagüe”, tu abuelo Marcelo. Marido de Santiaga, que es tía de mi
suegra por ser hermana de Basi, abuela de mi mujer. Mi mujer es Encarna, la
mayor de la Flora. -….-la pregunté si sabía quién era Chagüe, me dijo que era el tío Marcelo.
Esperemos que el
lío tan simpático se haya aclarado y se siga utilizando “el tío más tío de todos los tíos” que lo de “colega”,
mola, tronco, chorvo, dude, pat, cachas,…es menos nuestro y nada de tradicional.
En el Lazarillo de Tormes, el joven lazarillo se dirige al viejo ciego:”No
diréis,tío, que os lo bebo yo, pues no le quitáis de la mano”. En griego “thíos”,
significa venerable, señor, respetable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario